ALFONSO MALASPINA.1923-2010

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ALFONSO MALASPINA

domingo, 15 de marzo de 2026

ALFONSO MALASPINA Y LAS TIRAS CÓMICAS,

  

LAS TIRAS CÓMICAS QUE HACÍAN REÍR A ALFONSO MALASPINA.

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

1

Apenas tenía en sus manos El Nacional nuestro padre comenzaba su lectura. Leía primero las noticias internacionales, pasaba a las nacionales y más luego se interesaba por el editorial o punto de vista del periódico y las columnas o artículos de opinión. Para el final dejaba los deportes y las tiras cómicas.

La ciencia amena de Arístides Bastidas era una de sus plumas preferidas. La leí y me la recomendaba. De los articulistas, prefería a Argenis Rodríguez por sus notas insultantes que le sacaban una sonrisa.

Yo leía las cosas que él me recomendaba, más casi todas las tiras cómicas, de las cuales papá veía solo dos: Avivato y El otro yo del doctor Merengue. Ambas historietas  le hacían reír mucho, mientras las comentaba.

2

Avivato no perdía una. Si se veía perdido, hacía trampas. Era un vividor profesional. Siempre tenía una baraja dentro de la manga.

Avivato proviene de Argentina y significa “muy vivo”. Así llaman a los tramposos en casi toda América Latina.

Avivato tenía la respuesta precisa, pero estafadora,  para salir de un apuro. El embaucado no tenía idea de que lo estaban engañando y Avivato se aprovechaba de su falta de malicia, como decía nuestro padre.

3

 

La segunda comiquita era El otro yo del doctor Merengue. El doctor Merengue dice una cosa, pero piensa otra. Alaba a alguien y por dentro lo destruye. Le dice a una persona: "Eres muy bueno", pero en realidad piensa que esa persona es más mala que el diablo.

 

Esa manera del pensamiento dual la vemos en “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, de Stevenson, llevado al cine y a las comiquitas, donde el personaje central es el Conejo de la suerte.

 

Más sencillo: millones de venezolanos dan su opinión positiva sobre el gobierno en la calle, pero en la casa lo maldicen.

 

Papá conocía este comportamiento de la gente, y por eso soltaba una carcajada cada vez que veía al doctor Merengue.

 


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