LAS TIRAS CÓMICAS QUE HACÍAN REÍR A ALFONSO
MALASPINA.
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
1
Apenas tenía en sus manos El Nacional nuestro
padre comenzaba su lectura. Leía primero las noticias internacionales, pasaba a
las nacionales y más luego se interesaba por el editorial o punto de vista del
periódico y las columnas o artículos de opinión. Para el final dejaba los
deportes y las tiras cómicas.
La ciencia amena de Arístides Bastidas era una
de sus plumas preferidas. La leí y me la recomendaba. De los articulistas,
prefería a Argenis Rodríguez por sus notas insultantes que le sacaban una
sonrisa.
Yo leía las cosas que él me recomendaba, más
casi todas las tiras cómicas, de las cuales papá veía solo dos: Avivato y El
otro yo del doctor Merengue. Ambas historietas
le hacían reír mucho, mientras las comentaba.
2
Avivato
no perdía una. Si se veía perdido, hacía trampas. Era un vividor profesional.
Siempre tenía una baraja dentro de la manga.
Avivato
proviene de Argentina y significa “muy vivo”. Así llaman a los tramposos en
casi toda América Latina.
Avivato
tenía la respuesta precisa, pero estafadora,
para salir de un apuro. El embaucado no tenía idea de que lo estaban
engañando y Avivato se aprovechaba de su falta de malicia, como decía nuestro
padre.
3
La
segunda comiquita era El otro yo del doctor Merengue. El doctor Merengue dice
una cosa, pero piensa otra. Alaba a alguien y por dentro lo destruye. Le dice a
una persona: "Eres muy bueno", pero en realidad piensa que esa
persona es más mala que el diablo.
Esa
manera del pensamiento dual la vemos en “El extraño caso del Dr. Jekyll y
Mr. Hyde”, de Stevenson, llevado al cine y a las comiquitas, donde el personaje
central es el Conejo de la suerte.
Más
sencillo: millones de venezolanos dan su opinión positiva sobre el gobierno en
la calle, pero en la casa lo maldicen.
Papá
conocía este comportamiento de la gente, y por eso soltaba una carcajada cada
vez que veía al doctor Merengue.
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