ANECDOTARIO DE ALFONSO MALASPINA.
ALFONSO MALASPINA Y UN POEMA DE FEDERICO GARCÍA LORCA.
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
1
Hace poco se cumplieron noventa años del fusilamiento del gran poeta
español Federico García Lorca (1898-1936). Esa conmemoración, reseñada por
todos los diarios y redes sociales, me hizo recordar que nuestro padre leía sus
versos y recitaba, de cuando en cuando, uno de sus poemas más famosos: La casada
infiel (Romancero gitano, 1928).
2
Papá apenas terminó la educación básica, pero esa escuela, de la primera
mitad del siglo XX, era muy exigente y hacía hincapié en los recursos de
la memoria. Por eso, papá citaba libros, hablaba de la Revolución Francesa, de
escritores y poetas.
Los maestros como José Antonio de Armas Chitty eran estrictos y
consideraban la disciplina el fundamento de la educación.
La lectura de un texto hasta sabérselo de memoria era garantía de que el
nuevo conocimiento se fijaría en el cerebro por mucho tiempo.
La poesía, por su rima y musicalidad, se aprende más fácil.
3
Papá sabía de memoria los versos de Federico García Lorca. Hablaba de
las mujeres lorquianas: la gitana, entre otras. “Los poemas de Lorca”, decía, “son
los mejores dedicados a las mujeres”.
4
Algunas estrofas de La casada infiel que nuestro padre recitaba:
Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
—0—
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
—0—
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.
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