ALFONSO MALASPINA.1923-2010

ALFONSO MALASPINA.1923-2010
ALFONSO MALASPINA

miércoles, 4 de noviembre de 2026

EL SAN ANTONIO DE PADUA DE LA IGLESIA DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

 

ANECDOTARIO DE ALFONSO MALASPINA

 

EL SAN ANTONIO DE PADUA DE LA IGLESIA DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

 


“Las acciones hablan más que las palabras. Deja que tus palabras enseñen y tus acciones hablen”. (San Antonio de Padua)

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

1

San Antonio es el patrono de la familia Malaspina.  El padre de nuestro abuelo, Michel Malaspina, se llamaba Antonio; y ese nombre se ha transmitido de generación en generación desde que nació el segundo hijo de Mamavira y Michel, Miguel Antonio (1897-1932). En casi todas las familias Malaspina hay un Antonio o Antonia como primer o segundo nombre.

 

Mamavira trajo un cuadro de San Antonio, y nuestro padre tuvo una finca llamada San Antonio.

El broche de oro de la influencia espiritual antoniana sobre nuestra familia lo constituye la donación de una escultura de San Antonio que hizo Alfonso Malaspina a la iglesia de Las Mercedes del Llano.

 

2

La Iglesia de Las Mercedes del Llano fue construida en 1957. El padre Vicentico Sánchez fue el primero en oficiar misa en la actual iglesia, cuya decoración se hizo más tarde con imágenes y santos de yeso recolectados por el padre Murillo y gentilmente donados por preocupados mercedenses. Por ejemplo, doña Herminia de Celis trajo, especialmente de España, el Santo Sepulcro; Marino Bolívar donó la imagen de Nuestra Señora de Las Mercedes; y Alfonso Malaspina, nuestro padre, donó un San Antonio de Padua.

3

De niño cuando asistía a la misa buscaba el pedestal de la escultura de San Antonio, como parte de mi ritual religioso íntimo, para leer con infinito orgullo la placa metálica al pie de la esfinge: “Donado por Alfonso Malaspina”.

 

 

sábado, 31 de octubre de 2026

LA COROMOTO

 

ANECDOTARIO DE ALFONSO MALASPINA

 

TIENDA LA COROMOTO

 


Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

 

 

1

De la tienda La Coromoto recuerdo el almanaque con la típica imagen de la Virgen del Coromoto, patrona de Venezuela.

Nuestro hermano Miguel la recuerda desde que tenía diez años; por lo tanto, la tienda era una realidad en los años cincuenta del siglo XX.

La tienda fue el primer negocio estable de nuestro padre. Antes, papá trabajo de “dependiente” (así decía él mismo) en una bomba de gasolina.

2

La Coromoto estaba en el mismo sitio donde funcionaron casi todos los negocios de nuestro padre. Por la información que nos proporciona Miguel, más que una tienda era una pulpería porque vendía las mercancías más disímiles: zapatos, telas, pantalones, ropa femenina, , trajes de vestir, botones, hilos de coser; pero también productos alimenticios como arroz, granos, café, azúcar, aguardientes y refrescos como grape, orange crussh y coca cola.

3

La tienda La Coromoto fue la primera en el pueblo en producir un almanaque para obsequiar a los clientes en Navidad.

Los estantes del negocio eran de madera, mientras que las paredes estaban pintadas en cal y avestina.

 

 

(Fuente: Miguel Simón Malaspina Guerra)

 

LA COROMOTO . TIENDA.

 


Tienda la Coromoto.


 

Tienda la Coromoto.


 

jueves, 29 de octubre de 2026

San Antonio de Padua.


 

LA MONA LISA EN NUESTRA CASA.

 

ANECDOTARIO DE ALFONSO MALASPINA.

 

LA MONA LISA EN NUESTRA CASA.

 

 


Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

 

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”. (Gabriel García Márquez).

 

 

1

Papá trajo un cuadro de la Mona Lisa o Gioconda (1503-1506) y lo colgó en una de las paredes de la sala donde dormíamos.

En el día, los chinchorros estaban recogidos en una alcayata. En la noche se extendían y convertían el aposento en un dormitorio.

 

 

 

 

2

Papá no nos explicó quién era la mujer del cuadro. Pero dentro de sus ancestros hubo conocedores y admiradores de la obra de Da Vinci. Armas Chitty (maestro de primaria de nuestro padre y luego reconocido historiador nacional) habló así de un tío de Mamavira:

 

“A Miguel Mugno le vimos bajo el sol terrible, tal vez en misión artística, ambulando por aquellos pueblos. Recordamos haber visto en su habitación, junto al conocido paisaje de Nápoles, donde un árbol sujeto contra un cerro a un castillo, la figura de Leonardo da Vinci. Era un óleo desvaído, quizá recuerdo de familia. Miguel Mugno decía, mirando la figura del Maestro: —Nadie ha sido tan múltiple”. (José Antonio de Armas Chitty, Relatos de Tierra Caliente, Cardumen, 1990).

 

 

 

3

Entre nosotros murmurábamos que la del cuadro era una santa, una virgen.

Todo estaba bien, hasta que uno de nosotros dijo:

—En la noche esa mujer mueve el rostro. Parece que se ríe. Mueve los labios.  Cambia su rostro.

Por supuesto que, a medianoche, ese cuadro asustaba.

Papá quitó la imagen de la pared.

4

Luego de muchos años pude ver personalmente la Mona Lisa, protegida por un grueso cristal, en el Louvre (París), y me enteré de que muchos de esos fenómenos relacionados con el cuadro y que nos asustaron en la infancia tenían sus fundamentos.

 

Los especialistas hablan de que la modelo de Da Vinci tal vez sufría de parálisis facial, lo que hacía ver su rostro de diferentes maneras. Otros dicen que no tenía dientes y por eso apretaba los labios.

 

Otras teorías: Sufría de bruxismo (apretaba los dientes). Estaba estresada. Padecía de párkinson. También hay las tesis que argumentan el gesto de los labios como consecuencia de la felicidad mostrada por los oligofrénicos y los borrachos.