ANECDOTARIO DE ALFONSO MALASPINA
EL HIJO DE LA NOCHE.
Edgardo Rafael Malaspina Guerra

1
El petróleo fue descubierto en las cercanías de Las Mercedes del Llano
(Palacios) en 1946 por las compañías
Texas y Caracas Petroleum, las cuales unidas adoptaron el nombre de Petrolera
Las Mercedes.
Los trabajos en los campos petroleros permitieron la construcción de
obras monumentales como el oleoducto que llevaba el oro negro hasta Puerto La
Cruz en 1948.
Estas labores arduas necesitaban de grandes cantidades de mano de obra.
A Las Mercedes llegaron personas de todos los rincones del país en busca de
trabajo. Este gran movimiento de gentes impulsó la economía de la ciudad.
Aparecieron negocios, residencias y restaurantes.
2
El español Alejandro Ferro abrió el restaurante “El hijo de la noche”,
el cual fue adquirido por nuestro padre. Estaba allí en la esquina de la
avenida Bolívar con la calle Colombia, donde han funcionado todos los negocios
de nuestro padre.
El español Alejandro Feero le vendió el restaurante a nuestro padre y se
marchó del pueblo; pero antes le regaló un perro a nuestro hermano Miguel. El
can fue llamado “Lobo” y resultó ser un animal muy inteligente y muy querido
por todos nosotros.
3
El restaurante “El hijo de la noche” rendía honor a su nombre: sus
puertas permanecían abiertas las veinticuatro horas del día. El ritmo de
trabajo de la petrolera exigía cambios de guardia. La masa obrera satisfacía
sus necesidades alimentarias asistiendo a posadas y tarantines, pero también a
restaurantes como “El hijo de la noche”, el cual proporcionó trabajo a muchas
personas que fungieron de cocineras y meseros.
Papá atendía personalmente el restaurante.
4
“El hijo de la noche” tenía aspecto de tasca con sus respectivos
sillones altos para servir a los clientes en la barra.
Detrás había unas vitrinas de vidrio con botellas de licores y
enlatados.
El mesón, con aspecto marmóreo, tenía un tablero azul con un zócalo
amarillo. Una cafetera estaba en uno de sus extremos.
Papá sugería servir el café en tazas de porcelana sobre platillos y con
un vaso de agua.
(Fuente: Miguel Simón Malaspina Guerra)



