ANECDOTARIO DE ALFONSO MALASPINA
EL PLUMERO DE JUAN CHIQUITO
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
1
Papá tuvo varios plumeros. El primero estaba en la casa, lateral a la
carnicería y en la cual montó una bodega. En ese plumero había unos cajones con
dos departamentos y puertas de tela metálica para que las gallinas empollaran
sus huevos. También tenía jaulas para gallos. Los morrocoyes se desplazaban
libremente por el piso de tierra. En varias oportunidades vimos cómo emergía de
un huevo una nueva cría de morrocoy.
El otro plumero estaba en nuestra casona de la avenida Bolívar. Cuando
Miguel construyó su casa, papá decidió hacer un plumero a un lado de la casona,
en un terreno que colindaba con lo de doña Julia.
2
Para la construcción del nuevo plumero, papá contrató a Juan Chiquito,
un hombre de bajísima estatura, pero muy responsable y laborioso.
Juan Chiquito era “toero”: hacía cualquier trabajo, con tal de ganarse
el pan honradamente.
3
Papá le entregó los materiales de construcción a Juan Chiquito: estantes
de madera, láminas de cinc, alambre de gallinero, alambre dulce, clavos, etc.
4
Juan Chiquito trabajó en solitario con fervor y entusiasmo, pero sin
ninguna vigilancia.
Finalizada la obra, Juan Chiquito se la mostró a papá, quien se
sorprendió y enojó al comprobar que Juan Chiquito diseñó el plumero a su
medida, imagen y semejanza.
El plumero se parecía a las residencias de los enanitos de Blancanieves,
5
Papá no remodeló el plumero liliputiense. Se resignó a agacharse cada
vez que visitaba a sus animales.
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